FESTIVAL ARTEBIRGUA LITERARIO: LA PALABRA HECHA RESISTENCIA

ARTEVIRGUA CULTURAL

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FESTIVAL ARTEBIRGUA LITERARIO:
LA PALABRA HECHA RESISTENCIA

 

¡Vaya tute lleva Manolo!, pienso desde el asiento de mi coche que serpentea por las carreteras de las medianías de Gáldar, mientras el paisaje se va abriendo alrededor como si de llegar al cielo se tratara. Son las once de la mañana y el sol de junio calienta más de la cuenta. La falta de aire y el calor asfixiante me hacen pensar en el cambio climático. Estoy en Juncalillo, el pago más alto del municipio, y he venido hasta aquí para vivir desde dentro el Festival Artebirgua Literario.

La fachada de la sede de la Asociación de Vecinos Artevirgua la coronan las banderas de las 7 islas más la del festival. Un edificio sencillo ataviado de esa manera, solo puede ser creación de Manolo. Aquí huele a resistencia. Sí, resistencia. Esa palabra resuena en mi cabeza mientras camino por las calles solitarias de Juncalillo. Aquí, en este pueblo de poco más de 200 habitantes, se celebra desde hace diez años este festival que reúne a los mejores exponentes de las letras canarias. Y la palabra resistencia no es exageración. Es lo que ocurre cuando un vecino testarudo como Manolo decide que su territorio no va a morir, aunque las estadísticas digan lo contrario.

Obra del escultor Antonio del Rosario

Cumbre, cueva, palabra, raíz, Artebirgo

El arte de hacer arte desde Juncalillo

Manuel Díaz García, Manolo, como le llaman todos, va corriendo de un lado a otro, no para. Lleva desde quién sabe qué hora de la mañana coordinando logística, recibiendo a autores, verificando que el sonido funcione, acarreando toldos, controlando la comida y mil cosas más. Tiene una energía que avergonzaría a un veinteañero. Él es el creador del ‘Artebirgua Literario’ y compagina todo ese entramado de tareas, con su oficio de panadero en la Panadería Juncalillo, donde se prepara el pan más apetecible que he probado.

¿Qué te pasó por la cabeza para crear un festival en tu pueblo? ¿Qué buscabas?

“Promover una cultura de dignidad sin complejos y dar otras posibilidades al territorio y a sus gentes. Que no dependamos únicamente del turismo foráneo, que los habitantes de todas las islas se acerquen a conocer su cultura y su tierra y que a su vez crean que desde el rincón isleño del que vienen, también pueden arrancar iniciativas de este tipo. Si en un lugar tan apartado y vacío como Juncalillo, lo hacemos, ¿por qué en otros lugares de Canarias no se puede hacer?”.

Sin complejos, dice Manolo. Y sí, con ese arrojo ha conseguido atraer a este pueblo, donde los gatos sin dueño habitan las horas más desoladas, a artistas de la palabra de la talla de Ángel Sánchez, Cecilia Domínguez, Luis León Barreto, Elsa López, Caco Senante, Alicia Llarena, Elio Quiroga, Susi Alvarado, Juan Ramón Tramunt, Berbel, Pepe Dámaso, Rosario Valcárcel, Roberto Toledo Palliser, Lucía Rosa, Ernesto Rodríguez Abad, Nora Navarro, Félix Reyes Arencibia, Rosa Castellot, Ernesto Suárez, Marina Martín Maldonado, Juan Luis Calero, Jaime Marrero, Pepa Aurora, Félix Hormiga, Alejandro Rodríguez Rubio, José Miguel Perera, Heriberto Cruz y tantos otros nombres de personalidades vinculadas al arte.

Como reconocimiento a la trayectoria más elevada, el festival otorga estatuillas denominadas: Artebirgua de Honor de Las Letras, de las Bellas Artes, al Activismo Social y Cultural, de la Música, del Cine, y la Andamana de Honor de la Cultura Canaria.

Mientras voy deshojando el evento de literatura más potente de esta zona, me encuentro con Noelia Sánchez. Ella es la cara menos visible del festival. Productora, diseñadora gráfica, administradora, gestora… el apoyo más importante con el que cuenta Manolo, que hace de tripas corazón para sacar adelante un evento de esta magnitud. Gestionar billetes de avión, transporte, patrocinadores, subvenciones, comunicación, hacen de su perfil una profesional que se ha curtido en la práctica de una década.

¿Por qué crees que es importante apoyar eventos culturales en zonas rurales como Juncalillo?

“Para mí es fundamental descentralizar la cultura y acercarla a comunidades con menos acceso a este tipo de iniciativas. Además de fortalecer la identidad local y crear espacios de encuentro entre artistas y público, estos eventos tienen un impacto positivo en el turismo. Festivales como Artebirgua Literario permiten que visitantes descubran lugares poco conocidos, promoviendo un turismo cultural y  sostenible que beneficia a la economía local. Al atraer a personas interesadas en la literatura y el arte, se genera una mayor visibilidad para la zona y se fomenta el desarrollo de servicios y actividades complementarias que enriquecen la experiencia de quienes la visitan”.

Además de reunir lo mejor de la literatura canaria, la génesis del programa del Festival Artebirgua Literario lo conforman mesas de debate, temas y planteamientos con gran profundidad. Además se realizan exposiciones de arte, obras de teatro, conciertos y una que otra verbena. FOTO: CRÓNICAS ARTEVIRGUA

AMOR Y ‘CONVERSÁS’

“Quedarte sin palabras en un festival de la palabra…”. Cuando Gerardo Martín, director del festival ‘Bitácora de Libros’, de Motril, Andalucía, publicó en su cuenta de Instagram esa frase para describir su experiencia como invitado en el encuentro Artebirgua Literario, pensé en todo lo que engloba esa definición. Este festival consigue removerte por dentro, te envuelve una energía que se parece mucho a eso que describen como ‘felicidad’. Es sentirte humano, despojarse de nimiedades, abrirte a las personas sin titubeos.

Eso me recuerda cuando le pregunté a Manolo cómo había surgido la idea del festival y qué motivación había detrás de su creación. “Después de fundar la Asociación Poesía viva de la Atlántida, en el 2012, nació la idea del Artebirgua Literario como un proyecto en principio para redes sociales, pero lo que vi en ese mundo no me gustó. Decidí, desde mi forma de ser de persona comprometida con la sociedad en la que interactúo, que quiere estar constantemente haciendo cosas por la misma y por el ser humano, que tenía que buscar algo diferente, y lo que se me ocurrió fue generar encuentros culturales en los que las personas nos contactáramos realmente y no detrás de una pantalla. Que pudiéramos acariciarnos, abrazarnos, besarnos, intercambiar ideas, opiniones, gustos literarios, pictóricos, cinematográficos y todo este tipo de cosas relacionadas con el mundo de la cul tura. En definitiva, surge para vernos los ‘jocicos’ unos a otros y compartir amor y ‘conversás’ sobre todas las Artes, el ser humano y el medio en el que habita”.

Noelia, que se ha acercado mientras hablábamos, completa la frase sin necesidad de palabras. “Sin embargo, la financiación es la esp ada de Damoc les que cuelga sobr e cada edic ión. El C abildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Gáldar apoyan, algunas empresas patrocinan, pero nada está garantizado”. “Si bien t odavía estamos en pr oceso de r ecopilar datos cuantificables sobr e el imp acto económico del festival, hemos observado un aumento en la demanda de alojamientos rurales y en el consumo en negocios locales durante los días del evento. También hemos recibido testimonios de comerciantes y residentes que destacan el movimiento generado por la llegada de participantes y público. Aunque esta demanda luego va más allá del Artebirgua Literario, porque muchas personas de las que vienen se enamoran del lugar y quieren volver”, afirma Noelia.

-“Si tuviéramos la ayuda económica suficiente -continúa Manolo- nos gustaría seguir creciendo y llegar al corazón y la mente del mayor público posible para enseñarles nuestra cultura, nuestro patrimonio, y también aportar algo de conocimiento a todas las personas por medio de todos los participantes”.

Para cerrar esta breve conversación les pregunto ¿qué mensaje les gustaría transmitir a quienes aún no han descubierto el festival Artebirgua Literario? A lo que Manolo responde: “Que se acerquen a conocer a sus
artistas, sus obras, su forma de pensar y ver la vida. Que vengan con ganas de crecer aprendiendo y celebrando la vida. Es una experiencia mágica y no lo decimos nosotros, lo dicen todas las personas que viven este Festival. A quien no lo crea, que venga y lo compruebe por sí mismo”.